Rondaba los veinte creo, no recuerdo bien pero tampoco importa, cuando descubrí que mi tía Elvira era una mujer cruel; su cara amarga ya me lo decía desde chico, pero una cosa es una cara y otra el carácter que se esconde detrás de ella; su marido, el tío Juan Carlos, no debía ser menos cruel, aunque no se notaba porque era simpático. Cuando era chico mi mamá, que era su hermana, de vez en cuando la visitaba; la verdad mi mamá era la que siempre visitaba a todas las hermanas, que eran muchas, y a sus tres hermanos; en raras ocasiones ocurría lo contrario, digamos que tenía que estar casi muriéndose para que se molestaran en hacerle una visita. De todas las veces que visitamos a la tía Elvira recuerdo una, era verano y por la tarde, en que mi primo Freddy, vistiendo un pantaloncito corto y una chomba, dejó a la muestra en piernas y brazos muchos moretones; si le pregunté por ello no lo recuerdo, pero eso tampoco importa. Debo resaltar que Freddy siempre parecía ...
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