EL RELOJ DE PÉNDULO
Con doscientos años a cuestas ya había presenciado el nacimiento de innumerables nuevos hijos del progreso y ser relegado por ellos; había tenido su momento de gloria, cuando fue la sensación del adelanto tecnológico. Ya había pasado de mano en mano, deambulado de casa en casa y olvidado cuantas veces fue descolgado sin piedad del salón principal para ser tirado en un rincón frío de un oscuro, silencioso y polvoriento altillo. Y ahora vivía el otoño del armatoste viejo, confundido entre otros vejestorios del pasado a la espera de un coleccionista que valore su antigüedad, o aunque sea de un miserable tacaño que lo aprecie más por lo económico de su funcionamiento que por su añeja belleza y así dejar aquella tienda de antigüedades donde todo es recuerdo y tristeza.
EL RELOJ DE PÉNDULO por Francisco A. Baldarena se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.
Basada en una obra en https://creativecommons.org/choose/?lang=es#metadata.

Comentarios
Publicar un comentario