EL PODER DE LA ENVIDIA
La primera bicicleta que tuve me la compró mi abuela, una italiana marca Fiorenza, modelo 1970, usada y con amortiguadores en la rueda delantera y freno a disco (averiado) en la trasera, pero sin el asiento tipo banana. Y aunque ningún bicicletero nunca consiguió arreglarle el freno eso no le quitó el encanto y mientras la tuve, de los trece a los dieciséis, me divertí bastante. Un día, cuarenta y tantos años después, en una conversación casual con mi hermano nos acordamos de aquella bicicleta. Entonces él me confesó que siempre le había gustado y que soñaba con ella, "cómo te envidiaba", me dijo. Y fue en ese momento que comprendí por qué nunca ningún bicicletero consiguió arreglarle el freno.
El Poder De La Envidia por Francisco A. Baldarena se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.
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