ADIÓS A DIOS

  La primera sospecha de una falsa divinidad absoluta me la dio un cura, cuando me dijo que si me arrepentía de aquello que le había acabado de confesar Dios me perdonaría. Y la confirmación definitiva vino a mí por la boca del mismo cura, cuando aparecí en la iglesia con un nuevo pecado y él me contestó lo mismo que la vez pasada. 

   "Adiós, padre", le dije al cura, que fue en realidad decirle adiós a Dios.

                                                                               

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Adiós A Dios por Francisco A. Baldarena se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.
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