MUKAEAB ALSUKAR
Todos, unos de a la vuelta de la esquina, otros de muy lejos, ni bien entraban al templo sagrado iban arrimándose los unos contra los otros y así, formando una única masa compacta, fueron acercándose y acercándose del cubo al cual le rendirían culto. No, no era la mezquita Másyid Al Haram, el templo sagrado era un bar porteño, y el cubo, lógicamente, tampoco podría ser la Kaaba, era un terrón de azúcar que un cliente le sacó la envoltura de papel y no llegó a usarlo, y los que se acercaban mucho menos eran peregrinos en pleno Ramadán, sino moscas, cientos de moscas que entraron al bar cuando otro cliente, al ingresar o al salir, no se sabe, dejó la puerta entreabierta.
Fin.

MUKAEAB ALSUKAR por FRANCISCO A. BALDARENA se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.
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