TERREMOTO
De pronto el piso empezó a moverse; se levantó de la silla de un salto y salió de la oficina gritando: "¡terremoto!, ¡terremoto!". Un piso más abajo, su compañero, largó el serrucho y esperó a que al otro se le pasara el susto y volviera a su puesto para seguir serruchándole el piso.
Fin.

TERREMOTO por Francisco A. Baldarena se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.
Basada en una obra en https://creativecommons.org/choose/?lang=es#metadata.
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