EL INVENTOR DEL TIEMPO

Un día Dios llamó al ángel Gabriel. 

   Me mandó a llamar, Señor, preguntó Gabriel. 

   Sí, Gabriel, me puedes decir de qué hablan estos dos, que se la pasan meta bla bla blá de la mañana a la noche, le dijo, mostrándole una foto donde se veía a Einstein y a Richard de Wallingford sentados sobre una nube. 

   Ah, esos dos se la pasan peleando todo el día sobre el tiempo, dijo Gabriel. 

   Pero si discuten todo el tiempo, ¿cómo se soportan el uno al otro? preguntó Dios. 

   Ni idea, señor, solo sé que cada uno quiere ser más importante que el otro: don Albert se cree más importante porque puede explicar el tiempo, y don Richard por su parte cree que más importante es él por saber hacer relojes, porque con ellos marca su paso. Y así están desde que se conocieron, ni bien el científico llegó, explicó Gabriel. 

   ¡Par de infelices!, el día que me levante con los vientos cruzados voy y les canto las cuarenta. Y ahí van a ver quién es el más importante, si quien lo explica, quien lo marca o el que lo inventó

                                                                         Fin. 

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EL INVENTOR DEL TIEMPO por FRANCISCO A. BALDARENA se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.
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